Chiste de la nevera

El chiste de la nevera

Hay cinco personas que han fallecido hablando con San Pedro.

Es una especie de juicio dirimiendo quién ira al cielo y quien al infierno.

Empieza a interrogarlas una a una

Usted el primero.

– Verá, yo estoy casado con esa mujer que hay ahí.

Reconozco que soy un poco celoso y por eso esta tarde me presenté de improviso en casa para ver si la pillaba infraganti, subí los quince pisos a todo correr, pues encima no funcionaba el ascensor.

No la pille en faena y no pude descubrir nada.

Al llegar y meter la llave en la cerradura oí un portazo y ya no vi a nadie más que a mi mujer desnuda tirada en la alfombra.

Con el cabreo que pille me puse a maldecir y a buscar por todos los rincones, debajo de la cama, en los armarios de la casa, y no vi nada.

Entonces mirando por la ventana vi a un tío colgado de una cuerda.

Dije para mí – ¡Te pille…!

– Y con la misma con el palo de una escoba le empuje haciendo que se cayera.

No contento con eso y con la excitación y la mala leche que me había entrado y chillando con mi mujer, que ya se había puesto una bata de andar por casa,

– ¡Ahora te tapas…!

– Le dije que ya estaba harto de ella, y de su madre… mantuvimos una conversación muy acalorada: – Y para que metes a mi madre en esto…

– Si,… que ella es la culpable de muchas cosas, de tener una hija cómo y tú y que nunca se preocupo de nosotros…

– Cómo que no,… si siempre le faltaba tiempo para estar con nosotros en comidas, reuniones, ayudarnos…

– Ese es el problema que nunca me la he podido quitar de encima, siempre molestando…

– Y de los regalos que nos ha hecho qué, mira esa nevera por ejemplo, esa nos la regaló en nuestro primer año de casados…

– ¡La nevera…! Si siempre venía a vaciarla…y sobretodo de las litronas que tenía para mí…

– ¿Qué dices… tú estás loco o qué…? – Mira no me tientes con la nevera que la cojo y la tiro por la ventana…

– No serás capaz…

En un arrebato y cómo pude cogí la nevera la arrastre hasta el balcón, mi mujer tirando de ella, total que la barandilla no aguantó y nos caímos al vacío, y ya no recuerdo nada más.

Y usted señora.

Bueno yo estaba en casa cómo todos los días haciendo mi hora de gimnasia y cómo siempre me gusta estar cómoda la hago desnuda, así me evito sudar la ropa y estoy más a gusto.

Oí la cerradura y mi marido se puso cómo un loco buscando a alguien que no había.

Es un celoso y se ha metido con mi madre y eso no se lo perdono y menos el haber tirado la nevera. Que por cierto al intentar que no la tirara yo me caí a la vez y ya no recuerdo nada más.

Y usted.

Yo soy un limpiacristales que estaba trabajando en el piso veinte.

De pronto vi que un cable de acero del andamio colgante se empezó a soltar, la góndola se bamboleó y con la misma yo resbalé, caí al vacío pero en el último momento conseguí asirme de una cuerda de seguridad.,..Pensé para mí:

– Hoy es el día de suerte, pues voy a conseguir salir de esta-.

Pero ya iba bajando por el piso quince cuando un palo de una escoba que lo empujaba este tío muy enfadado y chillando, me izo soltar la cuerda, pues ya casi no tenía ni fuerza para aguantarme con la misma caí entre unos árboles que me amortiguaron el golpe pero veo que también la he palmado… ¿no?

Pues sí,…

Y a usted que le paso.

Estaba yo esta mañana muy animado.

Iba al banco a cobrar un cheque tranquilamente por la calle cando veo que cae un hombre desde lo alto y se pega un buen golpe contra un árbol destrozando todas las ramas, le miré y vi que había fallecido. Me doy la vuelta para ver de dónde había caído y la sorpresa fue mayúscula, pues una nevera caía volando, me cayó encima y me espachurro.

¿Y usted que hace en pelotas…?

Bueno, yo soy amigo de este, y le estaba poniendo los cuernos.

Sé que hice mal.

Oí la llave de la cerradura, y cómo estábamos en plena faena y suponiendo que buscaría en los armarios, debajo de la cama,… pues en el único sitio que no iba a buscar era dentro de la nevera… ¡Amigo… Si hubieras buscado dentro de la nevera estaríamos ahora todos vivos…!

Moralejas:

– No ponerse los cuernos mutuamente

– Si eres limpiacristales, lleva paracaídas.

– Si ves un hombre que se ha caído del cielo, no mires para arriba y retírate por lo que pueda caer.

Saludos, Ángel

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