Horno de leña Zamorano

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HORNO ZAMORANO 2005Escrito 16/06/09 y más

Esta historia esta dedicada a mi familia por el aguante que han tenido en todo el proceso de la construcción.

Este es el horno horno Zamorano como yo le llamo. Ya han pasado más de cinco años. Aquí se ve terminado y ha contribuido la familia en hacerlo o en ayudar. No tenía conexión a Internet, (hoy hay mucha información). La historia hasta llegar a él es la que sigue:

Hace muchos años, siendo yo un niño me acuerdo de cómo mi madre hacia el pan en un horno de leña en el pueblo donde yo nací, … (Zamora), por eso yo le he puesto el nombre de “horno ZAMORANO”. Allí cada casa tenía su horno pues el pan se hacia artesano. Recuerdo que el nuestro estaba en la cocina, que tenía una boca de unos 40 x 40, era un bóveda grande como un iglú, por dentro estaba hecha de ladrillos de barro. El suelo también era de ladrillos. Era artesano totalmente. Encima de la puerta había una chimenea que hacía un cuadrado y colgaba del techo, ocupaba 3/4 partes de la cocina, pues la lumbre estaba en el centro, no como generalmente que esta en un lateral….
Hace ya mucho tiempo que no he vuelto a ver hacer nada en el pueblo con los hornos. Un día estando con mi mujer en nuestra parcela, y después de comentar muchas veces los recuerdos de mi pueblo con relación al horno le comente de hacer o comprar un horno. La verdad que pensaba sólo hacerlo como adorno, como algo que posiblemente no funcionaria o no se le daría utilidad. Puesto que aquí todo es a base de gastar dinero, que las cosas cuestan mucho, y que era un capricho decidí no invertir mucho en el proyecto. Mi mujer a veces dice que estoy loco, que la hago demasiado caso a los hornos y me olvido de otras cosas, pero es una relación muy grata todo lo que rodea al horno, calidad de vida, reuniones familiares, satisfacción personal, etc.
Me pico la curiosidad de un compañero de trabajo que dijo que se había comprado un horno prefabricado y que hacía pizzas, asado de cordero, etc. Fui a verlo y lo tenía empotrado en obra, en un rincón del jardín. Era pequeño de 80 x 80, pero según el, suficiente. Me dijo donde lo había comprado y fui allí para verlo, costaba sobre cien mil pesetas y el vendedor dijo que estaba hecho de ladrillos refractarios. Me comento que se podía traer uno mucho mejor que hacían con barro de Pereruela (Zamora), el mejor barro para hornos y material de cazuelas, etc. y que era mucho mejor que el que me enseño, (además mira por dónde, de mi tierra).

Le hice una fotografía mental y me dije, “esto tengo que hacerlo yo”. Quiero decir que estoy narrando algo con fecha anterior al 2005, todavía no estábamos conectados a Internet, (los niños estaban estudiando y no quería que se picaran con el ordenador), hoy en día hay mucha información sobre hornos, yo lo realice sólo con los recuerdos del horno de mi madre, con ver el del compañero y ver el del vendedor. Bueno pues como yo quería hacer una prueba y no me quería gastar mucho dinero, también porque posiblemente no funcionara, entonces lo hice gastando lo menos posible.
Me gusta reciclar materiales, y utilice bastante material de reciclaje. Primeramente del cuadrado de una báscula industrial vieja, la desarme, le quite la base y con el armazón hice una plataforma de 90 x 90. Cada ladrillo refractario costaba sobre 28 pesetas, si los ponía tumbados la suma era considerable y el peso excesivo, si los ponía verticales la cantidad era bastante inferior, quiero recordar que no estaba muy seguro del resultado. Otra cosa que quería es que pudiera llevarlo de un sitio a otro, por eso no debía ponerle mucho peso, pues a pesar de esto pesa un montón de kilos. Bueno pues en las patas de una mesa de hierro coloque un palet, y encima el armazón de la báscula con los ladrillos haciendo la base, la rellene de mortero refractario. Cada saco valía sobre tres mil pesetas, una vez seca la base empecé a poner en circulo los ladrillos, pero en vertical. Deje una zona abierta para la futura puerta. Hice la primera fila, los asegure con mortero refractario. Después puse un cubo grande dentro, más pequeño que el diámetro de la primera fila, tuve que ir recortando uno a uno los ladrillos para hacerlos coincidir y que se fuera cerrando la cúpula. Una vez cortados y acoplados los recibí con mortero refractario, la boca de la puerta la fui haciendo a la vez con ladrillos colocándolos formando un medio arco. Ya la cosa iba pintando bien, se le iba viendo la forma. Encima del cubo grande puse uno mas chico, hice que los ladrillos fueran cerrando cada vez más. La cantidad de ladrillos iba disminuyendo, pero las piezas a acoplar eran más complicadas y había que ajustarlas más. Cuando estaban echas y colocadas las recibí con mortero refractario. Después hice la chimenea central. Bien,… puesto que todo era a base de reciclado, de un recipiente de carbónico de refresco, cortándole la boca y el asiento quedo un trozo de tubo de unos treinta centímetros y de un diámetro de 12 cm., la pared del tubo es considerable, casi cuatro mm. Le hice un cuadrado doble por abajo con unas pletinas, de forma que quedará una guía para poder meter un trozo de chapa que sería movible para hacer de cierre. La última fila de ladrillos estaba bastante inclinada, seis ladrillos enteros y en el centro de ellos se apoyaba la chimenea. Hice las piezas restantes de los ladrillos y lo recibí todo con mortero refractario. La estructura ya estaba echa, parecía un iglú, sólo quedaba la puerta. De un trozo de chapa de una arqueta hice la puerta, con un trozo hierro galvanizado, de cuatro Mm. de grosor y haciendo la forma de la boca le soldé las bisagras por la parte inferior, con un trozo de gavilla del seis y con el resto de un trozo de madera torneada hice el tirador de la puerta. Le hice un agujero en el techo, encima de la puerta para meter un termómetro con el cual controlaría la temperatura. Bueno pues ya estaba echo lo más complicado, ahora sólo le añadí mas capas de mortero refractario y lo deje secando varios días. La impaciencia era grande esperando el día que iba a estrenarlo y que mejor estreno que un cochinillo (me encanta). Hice algunas pruebas de encendido sin alcanzar mucha temperatura, sólo como prueba. Sinceramente.. Al que le guste enredar con herramientas e innovar esto de acoplar los ladrillos es un reto que a mí me ha llenado de satisfacción. Hoy lo volvería a hacer con el mismo sistema y le pondría alrededor de los ladrillos verticales otra fila pero tumbados… más grande, con más cosas… todo se verá. La terminación que queda por dentro es muy agradable de ver y eso me gusta….

Llego el gran día, el cochinillo pesaba sobre unos cinco Kg. Mi mujer lo aliño con manteca, unas ramas de laurel, etc. Bueno, el horno estaba listo, era para verlo: encima de unas patas de una mesa, los materiales de reciclaje, los ladrillos los mínimos, el mortero lo justo, el cochinillo esperando, pues a ver si es capaz de asar al animalito. Comienzo a meter ramas secas, un trozo de papel y adelante, ya esta encendido y la temperatura empezó a subir hasta los 350 º C según el termómetro, ¡¡esto funciona!! Por lo menos temperatura coge El fuego fue bajando y la temperatura se quedo sobre 250º C. Cuando se hicieron las brasas las aparte hacia los laterales, metí una parrilla dentro y encima la fuente con el cochinillo, le metí brasas debajo y en cuestión de una hora y media mas o menos larga, el cochinillo estaba dorado, con el hambre y las ganas que teníamos al poco estaba en la mesa donde empezamos a dar buena cuenta de el. Estaba para chuparse los dedos. Quiero constatar que era el primero y le falto el punto del asador profesional, y se peco del punto del asador novato.
Ya puedo decir que lo estoy disfrutando, a pesar de que no hacemos todavía muchas recetas, los fines de semana lo enciendo y entre otras hacemos: pan, empanadas, choriZpan alitas, costilla, pimientos, algún cochinillo de vez en cuando, etc. también lo utilizo de barbacoa pues con las brasas en el suelo meto una parrilla con panceta, chorizos, etc. lo que si puedo decir que todo esta “para chuparse los dedos”.

El horno (sólo), en materiales salió por unas veinte mil pesetas, además del material reciclado, con bastante mano de obra, con mucha ilusión y con mucho cariño. La leña que consume es poca, ahora si, tiene que ser buena para que la comida no coja sabores raros. El sitio dónde se coloco al principio fue provisional.

Posteriormente construimos una especie de cocina campera. En una pared hicimos un agujero (justo el tamaño de la boca del horno), se hizo una base por el exterior y allí volvimos a colocarlo, dejando una separación entre la pared y la boca del horno de forma que el horno quedara fuera, por dentro se viera sólo el frontal y luego le hice una chimenea de obra por la que circulaba todo el humo que saliese por la boca. Le hice un cierre de obra alrededor, le puse papel de aluminio en cantidad forrándole, además de varios pliegues de amianto de varios hornos de reciclaje. Luego le eche mezcla y el hueco que faltaba lo rellene con varios sacos de arlita y encima tierra, el resultado es fantástico: la temperatura sube muy rápida, el humo no entra dentro de la cocina campera, y con el tiro regulo la temperatura. Los asados salen muy bien y se consigue con un buen tacto y el termómetro lo que se quiera asar. Con relación al cerco que hice para el frontal es de ladrillos macizos que hacen un arco similar a la puerta. En la construcción hemos contribuido toda la familia y en las recetas mi mujer que es la especialista.

Aunque que este horno es artesano y único, hoy viendo los que se hacen en Internet y con lo que he aprendido lo mejoraría, pero no mucho y caso de hacer otro algún día de este modelo haría alguna “reformilla”.

Como todo fue de prueba, para gastar lo menos posible y pensando que no iba a funcionar (pero ¡vaya que si funcionó y sigue funcionando!), y para no volver a hacer otro similar ni modificar este, entonces en el año 2007 decidí hacer otro modelo de horno, sería más práctico, más económico y su funcionamiento seria mas sencillo y con mas prestaciones. Eso será otra historia de construcción de hornos donde construimos el horno “SISALE “.
Sin querer presumir de esta obra me siento muy orgulloso de haberla realizado, sobretodo pensar que esto es motivo por el cuál uno disfruta con su familia y hace de lo mas normal una forma para tener mas calidad de vida, en la que no se necesita de grandes lujos sino de pequeñas y sencillas cosas que hacen a uno grande. Además que es único, no he visto ninguno igual todavía.

Espero que les guste y que no les haya aburrido con mi historia.

Saludos a todos

Nos veremos cuando suba el proceso del horno Sisale

Ángel

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